Quizás no lo sepas, pero tienes un mineral en la encimera de tu cocina que sirve para mucho más que sazonar la comida.
La sal de mesa tiene una versatilidad increíble y puede solucionarte un montón de problemas en casa. Es fácil de usar además de mucho más barata y fácil de encontrar que otros productos de limpieza. Desde eliminar manchas de vino hasta suavizar las cutículas, la sal se convertirá en tu nuevo aliado en la casa.
1) Limpia los pegotes de la plancha. Coloca una hoja de papel encerado sobre la tabla de planchar y echa una pizca de sal. Enciende la plancha y pásala ya caliente sobre el papel. La sal hará que el pegote se suelte de la plancha.

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2) Quitar manchas de vino de la alfombra. Este truco ya te lo habíamos adelantado, así que ahí va: Primero seca la mancha con un trapo seco y, después, echa una generosa cantidad de sal encima de la mancha de modo que quede completamente cubierta. ¿Y por último? Déjala actuar. Deja la sal durante al menos ocho horas. Después de este periodo, la sal habrá absorbido completamente la mancha de la alfombra. Este truco funciona con la mayoría de líquidos como café o vino.

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3) Enfría el vino blanco más rápido. Ya que estamos hablando de vino, la sal también te ayudará a enfriar las bebidas más rápido. Más rápido incluso que con el congelador. Solo tienes que colocar la botella de vino en un cubo con hielo, agua y un puñado de sal.

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4) Úsalo en el lavavajillas. Puedes fabricar tu propio jabón para el lavavajillas con sal, bicarbonato y jabón lavavajillas líquido normal. Es barato, no hace espuma y dejará los platos perfectamente limpios.

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5) Fabrica un ambientador natural. Prueba esta receta para hacer un ambientador orgánico sin necesidad de sustancias químicas dañinas. Saca la pulpa de una naranja, un limón o un pomelo y llena la corteza con sal gruesa. Y si quieres un perfume más intenso, añade unas gotitas de algún aceite esencial. De esta manera, conseguirás una fragancia ambiental compostable.

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6) Limpia las manchas de huevo crudo. ¿Alguna vez se te ha caido un huevo al suelo? Tranqui, nos ha pasado a todos. La próxima vez que te ocurra, echa un poco de sal sobre el huevo y déjala actuar durante 10-15 minutos antes de limpiarlo con una bayeta. Gracias a la sal, limpiarlo será pan comido.

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7) Elimina las manchas de café. Que levante la mano quien no tenga manchas de café en sus tazas. No te desesperes, puedes deshacerte de ellas frotando con un poco de sal gruesa.

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8) Mantén los colores vivos de tu ropa. Añade una o dos tazas de sal directamente dentro de la lavadora cuando laves toallas de colores vivos por primera vez. La sal ayudará a mantener intactos los colores y que no se destiñan.

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9) Desengrasa el estropajo de la cocina. A veces, después de limpiar la sartén de freír, el estropajo de la cocina acaba cubierto de una suciedad difícil de sacar. Puedes poner los estropajos a remojo toda la noche en un recipiente con dos tazas de agua y un buen puñado de sal. Por la mañana, el estropajo no tendrá ni una gota de grasa.

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10) Acaba con el mal olor de los zapatos. Deja actuar toda la noche una generosa cantidad de sal dentro de tus botas y, por la mañana, sacúdelas. La sal actúa como desodorante natural para que tu calzado huela a fresco otra vez.

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11) Cura la piel seca y alivia el acné. La sal contiene propiedades hidratantes y curativas que ayudan a curar la piel seca e irritada, o incluso con otros problemas de la piel como eccemas o psoriasis. Añade una taza de sal marina en una bañera con agua caliente y date un buen baño. También puedes crear tu propia mascarilla facial con una mezcla con una parte de sal y dos de miel. Calmará la inflamación causada por las erupciones de acné.

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12) Quita el mal olor de las manos. Nuestras manos pueden acabar con malos olores después de cocinar pescado o cortar ajo, por ejemplo. Después de lavarte bien las manos concienzudamente con jabón, humedece las manos con agua y hazte un peeling con un puñadito de sal. Ten cuidado si tienes alguna heridita en las manos aunque «lo que pica, sanica».

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13) Hazte una manicura. Mezcla una cucharadita de sal, una de bicarbonato y una de zumo de limón con media taza de agua caliente en un cuenco. Mete las puntas de los dedos en el cuenco y déjalas a remojo durante al menos 10 minutos y después exfolia la piel con el cepillo de uñas. Después aclara las manos con agua templada. Con este tratamiento, conseguirás ablandar las cutículas y fortalecer las uñas.

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14) Calma el dolor de una picadura de abeja. Cubre la picadura con sal y haz presión con una compresa húmeda. La sal te aliviará. (Nota: Si eres alérgico/a a las picaduras de abeja o notas una hinchazón o dificultades para respirar, busca atención médica inmediatamente).

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15) Prepara tu propio exfoliante. Probablemente ya has oído hablar de los exfoliantes hechos con azúcar, pero los exfoliantes de sal son igual de efectivos a la hora de eliminar las células de piel muerta y dejarte la piel más suave y luminosa. Mezcla la sal con aceite de oliva para crear una combinación que deje tu piel bien hidratada.

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16) Mata hiedra venenosa. Mezcla sal con agua hirviendo y rocíala sobre la planta de hiedra venenosa. Asegúrate de que la solución con sal y agua caliente baja por el tallo y penetra en las raíces.

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17) Mantén la cortina de la ducha libre de moho. El agua salada evita que se forme el moho en la cortina de la ducha. Lava la cortina en la lavadora (comprueba si se puede antes de meterla), y después déjala a remojo en la bañera con agua y dos tazas de sal. Te podrás olvidar del moho. Guarda un espray agua salada en el baño para rociar la cortina una vez a la semana con esta solución.

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18) Evita que tu ropa se congele en el tendedero. Pon un poco de sal durante el aclarado final para evitar que tu ropa se congele en el tendedero durante los meses más fríos.

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Consejo extra: malos restaurantes. ¿Has estado alguna vez en un restaurante y te han traído la comida con un pelo de regalo o algo tan desagradable que lo devolviste? Este truco te permitirá saber si el siguiente plato que traigan esta recién hecho y no es el mismo: Echa una pizca sal en el plato que quede visible. Así sabrás si te traen de nuevo el mismo plato.
La sal es versátil, barata y libre de toxinas. ¿Y quién no tiene una pizca por casa? Es siempre una buena idea guardar una caja extra de sal en la despensa dedicada solo para la limpieza. Puede substituir a otros productos más caros y no dejará sustancias químicas dañinas en casa. Así la próxima vez que tengas los zapatos malolientes o un accidente con una copa de vino tinto, ¡ya sabrás qué hacer con la sal!